‘Personajes y emociones': un taller sobre personajes internos

Posted by Meri Caballero

09 nov 2014 — No Comments

Posted in Performance, Personajes

Del 1 al 4 de julio de este año, participé en el taller ‘Personajes y emociones’, impartido en el Institut Gestalt de Barcelona. Este taller, que parte de las bases de la terapia Gestalt y del teatro, se basa en la exploración de diferentes personajes y emociones como vía para el autoconocimiento.

Para lxs que no sepan qué es la teatroterapia, ésta permite salir de los clichés caracteriales de unx mismx, y entre otros aspectos y técnicas, lo hace a través de la exploración de diferentes personajes.

En el prólogo del libro “El teatro como oportunidad”, Joan Garriga comenta: “En el teatro, en la Gestalt, podemos representar todo aquello con lo que estamos identificados, y también todo aquello con lo que no lo estamos y que tal vez excluimos de nuestro ser pero sigue formando parte del ser de la vida tal como es. Excluimos el mendigo, el borracho, el seductor, el bueno, el piadoso, el cínico, el asustado, el chismoso…”. La teatroterapia invita a expandir el autoconcepto –expresión que se utiliza en argot gestáltico-, a “serlo todo”, lo cual “acerca paradójica y polarmente a ser nada”, tal y como dice el autor en el mismo libro.

En el taller, el ejercicio central consistía en elegir individualmente dos personajes: uno que se pareciera mucho a nosotrxs mismxs, y otro que consideráramos la antítesis a nosotrxs mismxs. Para la ocasión decidí explorar a una mujer musulmana como personaje-antítesis, y a una chica dj internacional como personaje-similar.

Antes de sacar a escena a ambos personajes, describí a Fátima -mi mujer musulmana- como una mujer sumisa que vivía una vida doméstica, centrada en el cuidado de sus hijxs y de su marido. Definí, por otro lado a Dj Meri, como una chica que vivía en Berlín, de origen español, internacional, ‘bollera de bandera’, independiente y levemente hipster. Por grupos, teníamos que crear escenas improvisadas donde nuestros personajes tuvieran su lugar y en las cuales se diera un conflicto que debíamos conducir a su resolución.

Acabar las escenas habiéndose dado el empoderamiento de Fátima y destapando la dependencia de la Dj berlinesa, resultó realmente conmovedor. Esto me demostró lo que puede suceder al corporizar y poner en escena clichés internos y sociales: que quiebra lo preconcebido y se visibiliza entonces el empoderamiento de lo ‘aparentemente oprimido’ y la opresión de lo ‘aparentemente empoderado’.

“Vivimos confinados en el Yo, que nos limita y a la vez nos posibilita, nos define y a la vez nos aprisiona”, dice Joan Garriga. Cada vez que me convierto en un personaje distinto, mi sensación es de vaciamiento, de camino a lo esencial, y me empodero dándome cuenta de que nuestro cuerpo, nuestra imagen, nuestras emociones y nuestro cerebro son plásticos, y por ende, de que las posibilidades son infinitas y de que aquí encuentro algo verdadero.
Experimento así que la forma y su simbología, y que las construcciones sociales, son un camino que me lleva a la mística: que somos y estamos, que somos todo y somos nada.

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